Voluntariado Social

En el Geriátrico Municipal, creando espacios para que cada residente pueda participar, crear, compartir y tener voz propia.





Fundamentación

En ocasiones, personas de la comunidad manifiestan interés genuino por conocer o acercarse a residentes del geriátrico local, motivadas por historias personales, vínculos indirectos o inquietudes humanas espontáneas.

Actualmente, estos acercamientos no cuentan con un marco orientador que permita que se desarrollen de manera respetuosa, gradual y consensuada, cuidando tanto a los residentes como a quienes desean acercarse.

Este proyecto surge con el propósito de generar un espacio cuidado que facilite encuentros humanos auténticos, evitando dinámicas asistencialistas, exposiciones innecesarias o intervenciones invasivas.

La propuesta entiende el vínculo no como una acción solidaria puntual, sino como una posibilidad de encuentro entre personas, donde el respeto por los tiempos, deseos y límites de cada persona resulta central.

Origen de las propuestas

Las iniciativas vinculadas al presente proyecto podrán surgir a partir del diálogo directo con residentes interesados, quienes participan activamente en la reflexión inicial sobre la propuesta y expresan su conformidad antes de su desarrollo.

Este enfoque prioriza la participación personal y el consentimiento desde el inicio del proceso, entendiendo que los proyectos comunitarios adquieren sentido cuando nacen del intercambio humano y no exclusivamente de decisiones organizativas.

Posteriormente, las propuestas son compartidas con el Centro de Jubilados y notificadas a las instituciones correspondientes, a fin de garantizar un marco de acompañamiento y transparencia.


Objetivo general

Favorecer la construcción de vínculos humanos significativos entre residentes del geriátrico y miembros de la comunidad, mediante procesos de acercamiento gradual, voluntario y consensuado.

Objetivos específicos

• Ofrecer un marco de orientación para personas externas interesadas en acercarse a residentes.
• Garantizar el consentimiento y la participación activa de los residentes.
• Promover encuentros basados en la igualdad y el respeto mutuo.
• Evitar prácticas asistencialistas y exposiciones simbólicas de los residentes.
• Acompañar los primeros momentos del vínculo sin intervenir en su desarrollo natural.


Alcance de la participación

El presente proyecto no constituye una propuesta grupal dirigida al conjunto de los residentes, sino una posibilidad de encuentro destinada a aquellas personas que manifiesten interés personal en participar.

Cada acercamiento se construye de manera individual y voluntaria, respetando los deseos, tiempos y decisiones de quienes eligen formar parte, sin representar ni involucrar al resto de la comunidad residente.

Principios de la propuesta

• No se promueve la “adopción” simbólica de residentes
• No se trata de visitas organizadas con fines recreativos o institucionales
• No se solicitan aportes económicos ni regalos
• Toda participación se realiza con consentimiento previo
• El vínculo pertenece a las personas involucradas, no a la institución


Modalidad de implementación

1. Conversación inicial
Encuentro previo con la persona interesada para compartir el sentido del proyecto y reflexionar sobre el modo de acercamiento.

2. Consentimiento del residente
Presentación clara de la propuesta, respetando su decisión libre de participar o no.

3. Primer encuentro acompañado
Espacio sencillo y cotidiano, sin formalidades ni exposiciones institucionales.

4. Seguimiento inicial
Breve acompañamiento para evaluar sensaciones y asegurar comodidad mutua.

5. Autonomía del vínculo
Si el encuentro prospera, el vínculo continúa naturalmente sin intervención del proyecto.

Rol del Centro de Jubilados

El Centro de Jubilados actúa como facilitador comunitario, ofreciendo un marco organizativo que permita que los acercamientos se desarrollen de manera ética, respetuosa y cuidada.

La implementación y acompañamiento inicial del proyecto estarán a cargo de integrantes del Voluntariado Social del Centro de Jubilados, quienes asumirán la función de facilitadores del proceso de encuentro, promoviendo el respeto por los tiempos y decisiones de las personas participantes.

El Centro de Jubilados no interviene en el desarrollo posterior de los vínculos, los cuales permanecen en el ámbito personal de quienes participan.

Alcance y responsabilidades

El presente proyecto no implica obligaciones operativas permanentes para el Centro de Jubilados.

Su participación consiste únicamente en:

• ofrecer un marco comunitario de referencia para la propuesta;
• acompañar el inicio del proceso cuando sea necesario;
• facilitar el diálogo inicial entre las personas interesadas.


La continuidad de los vínculos generados no requiere intervención institucional, quedando su desarrollo en el ámbito personal de quienes participan.

Resultados esperados

• Generación de vínculos comunitarios genuinos.
• Mayor integración entre institución y comunidad.
• Experiencias de encuentro basadas en el respeto y la elección personal.
• Fortalecimiento del tejido social local y comunitario.


Responsables del proyecto

María Esther Ziegermann
Residente del Geriátrico Municipal de El Perdido

Mónica Sánchez
Socia adherente del Centro de Jubilados y Pensionados

Analía Alvado
Voluntaria del Centro de Jubilados y Pensionados

Esta propuesta fue desarrollada con el acompañamiento de ChatGPT, asistente de inteligencia artificial de OpenAI, en colaboración con el equipo de voluntariado del Centro de Jubilados y Pensionados de El Perdido.





ANEXO I

A continuación se presentan materiales orientativos que acompañan la implementación del proyecto.

Hoja de orientación para el primer acercamiento

El presente proyecto propone encuentros basados en el respeto, la escucha y la libertad de cada persona.

Al momento de acercarse a un residente, se sugiere tener en cuenta:

• El encuentro busca conocerse, no asistir ni ayudar.
• Cada persona puede aceptar o no participar.
• Es importante respetar los tiempos y modos individuales.
• No es necesario llevar regalos ni ofrecer ayuda material.
• Las conversaciones simples y cotidianas suelen ser el mejor comienzo.
• El vínculo puede continuar o no, y ambas posibilidades son válidas.

El objetivo es favorecer un encuentro humano genuino, sin expectativas ni obligaciones.




ANEXO II

Relato de vida que inspira el proyecto

Testimonio de Nora sobre su vínculo con Lydia

El presente proyecto encuentra parte de su inspiración en experiencias reales de acercamiento comunitario surgidas de manera espontánea, donde el encuentro humano se construyó a partir de la escucha, la empatía y la decisión personal de acompañar a otra persona.

El siguiente testimonio, narrado en primera persona, relata la experiencia de una vecina de la comunidad que, a partir de una situación circunstancial, desarrolló un vínculo significativo con una residente del geriátrico. La historia refleja cómo los encuentros basados en el respeto y la igualdad pueden favorecer la construcción de lazos afectivos, generar espacios de participación y propiciar procesos de acercamiento familiar y comunitario.

Se presenta a continuación el relato en primera persona, escrito por su autora especialmente para este proyecto, respetando su voz, su mirada y la forma en que desea compartir esta experiencia.


Relato de Nora

Todo comenzó en marzo del año 2022, cuando Blanca se puso en contacto conmigo porque quería venir a visitar a su mamá, que estaba en el geriátrico. Consiguió mi número a través de una página de Turismo Rural, grupo que yo integraba en ese entonces con la idea de ofrecer alojamiento en casa.

Blanca me llamó ilusionada, pero yo había decidido desistir de ese proyecto y le expliqué que ya no tenía disponible el lugar. Entonces me pidió que le recomendara otro alojamiento, por lo que le sugerí que se quedara en Dorrego y le pregunté si venía en automóvil para poder trasladarse desde allí. No pude evitar interesarme un poco más, y fue grande mi sorpresa cuando me contó que no conocía el pueblo, que pensaba viajar en ómnibus y que venía desde la ciudad de Salta. Me relató cómo había sido la situación por la cual su mamá estaba en nuestro geriátrico municipal y, mientras la escuchaba, fue naciendo en mí el deseo de ayudarla.

Me conmovió profundamente su historia: una hija con enormes ganas de reencontrarse con su mamá después de muchos meses, pero sin posibilidades concretas de hacerlo. Entonces le ofrecí quedarse en mi departamento, que nunca llegué a alquilar porque tiene algunos detalles que no lo ponen a la altura del requerimiento turístico, pero que sabía que era suficiente para este fin, y decidí prestárselo. Naturalmente me involucré en toda esta historia. Hace ya veinte años que perdí a mi madre, y pude empatizar con ese sentimiento de extrañar, desear abrazar y compartir tiempo con ella. Sin dudarlo, me puse a su disposición para facilitarle todo lo que estuviera a mi alcance.

Nos abrazamos en la terminal de Dorrego como si nos conociéramos de siempre, ya que, organizando el viaje, nos habíamos hecho amigas. Me puse en modo “guía turística del corazón”: la acompañé al geriátrico para el reencuentro con su mamá, Lydia, y fue un momento realmente muy emotivo.

Durante los tres o cuatro días que duró la estadía, Blanca pudo compartir con su mamá largas charlas. Incluso le autorizaron una salida por una noche para que Lydia pudiera dormir junto a ella y conversar con tranquilidad para ponerse al día. Esa tarde hicimos una guitarreada en el patio: Lydia había sido esposa de un salteño que tocaba la guitarra y amaba el folclore, y enseguida recordó muchas canciones. Tomamos fotos y realizamos filmaciones que Blanca envió a la familia. Fue una tarde hermosa de vida compartida, en la que Lydia, con sus 96 años, parecía haber rejuvenecido.

En los días siguientes conocí a Graciela, que vive en Marisol y es la hermana de Blanca, encargada de las atenciones de Lydia durante su alojamiento en el geriátrico de Guisasola. Su reencuentro con Blanquita estuvo cargado de emoción y, al conocer más sobre sus historias de vida, no pude menos que involucrarme aún más. Comprendí entonces que no hacen falta grandes manifestaciones para que el alma se sienta en paz y segura de estar haciendo lo bueno y agradable a los ojos de Dios.

Blanca regresó a Salta y ya no volvió a ver a su mamá. Los días que pasó en el pueblo junto a ella seguramente no se borrarán de su memoria mientras viva. Por eso, al despedirnos en la terminal, se encendió aún más fuerte en mí el deseo de cubrir su ausencia y ser para Lydia una compañía, ayudándola, aunque fuera un poco, a atenuar la tristeza que provoca extrañar.

Así empecé a ir al geriátrico con frecuencia. A partir de esas visitas comenzaron a surgir actividades compartidas: juegos, encuentros y canciones. Recuerdo especialmente cuando armamos un cancionero y cantábamos junto a varios residentes. Fue una experiencia muy hermosa. Lydia me contó innumerables historias de su vida; tuvimos largos momentos de charla y muchas veces oficié de nexo para que pudiera ver fotos o recibir mensajes que sus hijas le enviaban a través mío.

Cada vez que la recuerdo me emociono hasta las lágrimas. Lydia vivió mucho y muy intensamente, atravesó innumerables historias, y compartir ese tramo de su vida fue profundamente significativo para mí. Yo percibía cuánto disfrutaba de tener a alguien que la visitara y, al mismo tiempo, pude experimentar desde adentro una realidad que no había vivido con mis propios padres, ya que ellos murieron sin transitar esta etapa de la vejez.

Más adelante surgió una vacante en el geriátrico de Oriente, lo que permitió que Graciela estuviera más cerca de su mamá y pudiera acompañarla mejor en los cuidados cotidianos. Mientras Lydia estuvo allí, fui a visitarla un par de veces con la guitarra y cantamos junto a los abuelos del lugar. También se contactó conmigo otra de sus hijas, Teresita, quien, a pesar de su frágil salud, viajó desde Córdoba para darle el abrazo final a su mamá.

La vida nos presenta estos desafíos y muchas veces la diferencia la marca el animarse a mediar, escuchar o simplemente acompañar desde donde podemos. Con Blanquita, Graciela y Teresita —las hijas de Lydia— seguimos en contacto y suelen recordarme como la personita que ocupó ese lugar de “hermanita menor” donde, según siento, me puso la providencia.

Y aunque Lydia ya no está en este plano, sigue siendo motivo de nuestras charlas. Recibir sus mensajes continúa siendo un regalo para mí. Yo, con mis sesenta y pico, y ellas con sus setenta y tantos, parecemos niñas cuando nos invaden los recuerdos y nos sentimos unidas por este pedacito de historia compartida con Lydia.


Este relato da cuenta de cómo los vínculos nacidos a partir de la escucha, la empatía y la participación comunitaria pueden generar experiencias significativas tanto para las personas mayores como para quienes se acercan a acompañarlas, constituyendo la base inspiradora del presente Proyecto de Acercamiento Comunitario y Encuentro Intergeneracional.

Lydia, cuya historia inspira este proyecto.
(Fotografía compartida con autorización familiar.)



Responsable: Analía Alvado | Proyecto asociado a «Garabatos» | Tecnología de Blogger

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